ESCRIBIR SOBRE MÍ

Regularmente recibo correos de un interesante sitio para escritores donde se abordan diferentes temas de la profesión. Días atrás, el correo recibido contenía el enlace hacia el artículo que mencionaba «Escribir sobre tí» Y que interesante. No es sólo escribir sobre la propia experiencia( siempre limitada y subjetiva) sino sobre aquellas cuestiones que hacen a nuestro ser imaginario, a esos otros planos de nuestras experiencias que no por indirectos ó ficticios  nos son ajenos.

En mi caso, escribir sobre mí, hoy tiene que ver escribir sobre ésta novela y sobre la   novela como género literario, sobre el placer de escribirlas y sobre la libertad que percibo al hacerlo.

Durante muchos años me dediqué al teatro. Lo ambicioné, lo disfruté y lo padecí. Y aún sin renunciar a él como arte, renuncio a él en los aspectos de producción puesto que no me satisface llevarlo adelante en el contexto en el que vivo actualmente.

Cuando imagino una historia no quiero verme limitado por presupuestos ni por inoperancia: quiero contarla tal como la concibo. Ese valor es innegociable en el hecho artístico, por mucho que se pueda apelar a la riqueza de la creatividad cuando faltan recursos materiales.

Pero cuando faltan otros recursos…entonces ya nada sirve.

Sin embargo, escribir me ha puesto en paz conmigo mismo. Me ha hecho entrar en mundos que no requieren más que la tranquilidad de mi casa o el placer de un bar. Siempre un buen café o una abundante taza de té cerca. Luz natural, papel, bolígrafos, libros( la investigación siempre tan necesaria), la limpieza de la pantalla, la agilidad del teclado, el pasar del desorden al orden.

Y esas experiencias indirectas son las que alimentaron a esta «Chica del Canguro Rojo» porque los cuentos de hadas no me fueron ajenos jamás y porque los mitos son parte de nuestra cultura y de nuestro imaginario popular. Por ello, ésta historia de fantasía propia de los cuentos de hadas con la oscuridad de una ciencia ficción post-apocalíptica, se toma de aquellos mitos para reinventarlos en una épica donde Satú, esclavizada por su familia política, se aventura, bajo su abrigo rojo desgastado, hacia el Zainán, un tenebroso «bosque» construido con los pedazos ruinosos de una vieja ciudad industrial. Las bestias y criaturas que hallará en él no sólo le revelarán cosas de ese universo que desconocía sino que le dirán quién es ella en realidad.

Y yo no he viajado 24 años hacia adelante para saber si el mundo será como lo cuento aquí pero éste mundo de Alemdam y el Zainán me han permitido conjeturar y conjurar algunos miedos e inquietudes en base a lo que veo en el mundo de hoy. Los años de escritura de teatro y de lectura de cuentos y novelas, de cine y televisión me han alimentado éste imaginario. Por eso siento que escribir sobre mí  es adecuado en ésta primera entrada a éste blog y quiero poder compartirlo con todos ustedes porque una novela sin lectores, bueno, no existe. Al igual que el teatro, al igual que cualquier forma de arte.

Sigamos creando historias.

Gustavo Palacios Pilo